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Circular 2/2015, sobre los delitos de pornografía infantil tras la reforma operada por LO 1/2015

Si no puede determinarse la mayoría o minoría de edad de la persona representada y el material la “presenta” como menor de edad, el material deberá ser considerado como pornografía infantil.

Con fecha 19 de Junio de 2015 el Ministerio Fiscal ha publicado estas recomendaciones (PDF).

In dubio pro “ojo de buen cubero”

El peligro está más en casa que en la Red


Mientras la Red se llena de charlatanes 2.0 que van pregonando la figura del hombre del saco digital,  los datos de recientes investigaciones sobre los abusos sexuales infantiles en España son escalofriantes.

Según uno de estos escasos estudios a nivel nacional realizado sobre una muestra cercana a las dos mil personas elegidas de la población general, presentó que el 18,9% de la muestra había sufrido algún tipo de abuso sexual durante su infancia.

A diferencia de una enfermedad que tiene por agente desencadenante, por ejemplo,  una bacteria,  los abusos sexuales infantiles son cometidos por personas. Si en términos de prevalencia existe un 18,9% de población abusada  ¿cuál sería el porcentaje existente de abusadores sexuales infantiles?

En el mundo hispanohablante, existe una confusión conceptual generalizada y a veces interesada,  que utiliza como sinónimos los términos pedófilo (persona que tiene unos sentimientos parafílicos) y pederasta (abusador sexual).

Tengo la impresión de que si pudiéramos cuantificar la población que ha sufrido abusos sexuales en su infancia,  la población que los ha cometido (pederastas) y los que sienten atracción sexual por los niños (pedófilos),  estaríamos ante un segmento muy amplio de población.

Sin pretender generalizar, los brotes pedofilofóbicos que podemos observar en los comentarios sobre estos asuntos, capaces de convertir al comentarista más calmado en un ejecutor de guillotina, podrían estar motivados en algunos casos por  la repulsión del recuerdo de una lamentable vivencia y,  en otros,  por simple proyección freudiana  debido a los delitos cometidos en el pasado (pederastas) o a causa de los inevitables sentimientos de culpa (pedófilos).

Quizás lo anterior explicaría el “estado de alarma digital” reinante, que siembra un terreno fértil para la nueva moral 2.0 y el temor a Internet.

Al contrario de lo que el ciudadano medio pudiera pensar, debido principalmente a las masivas detenciones de usuarios P2P que se han producido en los últimos años, en España el único negocio relacionado con la pornografía infantil se vende en forma de productos para la protección parental.

Y así,  mientras los abusos sexuales infantiles en España se están produciendo en el entorno cercano del niño, en el más absoluto silencio, lejos de Internet y sin generar ningún tipo de evidencia digital en forma de pornografía infantil,   nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Digital reciben medallas de UNICEF por acabar con la vida de muchas personas que no han tocado a ningún menor con ánimo libidinoso, mientras los archivos digitales que motivaron esas detenciones siguen ahora mismo en el mismo sitio, en la misma red P2P.

Un mudo en el país de los ciegos.

Fuente del estudio español: Abusos sexuales a menores: Estado de la cuestión a nivel nacional e internacional (López 1995). María Lameiras Fernández,  María Victoria Carrera Fernández,  José María Failde Garrido.

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