El peligro está más en casa que en la Red


Mientras la Red se llena de charlatanes 2.0 que van pregonando la figura del hombre del saco digital,  los datos de recientes investigaciones sobre los abusos sexuales infantiles en España son escalofriantes.

Según uno de estos escasos estudios a nivel nacional realizado sobre una muestra cercana a las dos mil personas elegidas de la población general, presentó que el 18,9% de la muestra había sufrido algún tipo de abuso sexual durante su infancia.

A diferencia de una enfermedad que tiene por agente desencadenante, por ejemplo,  una bacteria,  los abusos sexuales infantiles son cometidos por personas. Si en términos de prevalencia existe un 18,9% de población abusada  ¿cuál sería el porcentaje existente de abusadores sexuales infantiles?

En el mundo hispanohablante, existe una confusión conceptual generalizada y a veces interesada,  que utiliza como sinónimos los términos pedófilo (persona que tiene unos sentimientos parafílicos) y pederasta (abusador sexual).

Tengo la impresión de que si pudiéramos cuantificar la población que ha sufrido abusos sexuales en su infancia,  la población que los ha cometido (pederastas) y los que sienten atracción sexual por los niños (pedófilos),  estaríamos ante un segmento muy amplio de población.

Sin pretender generalizar, los brotes pedofilofóbicos que podemos observar en los comentarios sobre estos asuntos, capaces de convertir al comentarista más calmado en un ejecutor de guillotina, podrían estar motivados en algunos casos por  la repulsión del recuerdo de una lamentable vivencia y,  en otros,  por simple proyección freudiana  debido a los delitos cometidos en el pasado (pederastas) o a causa de los inevitables sentimientos de culpa (pedófilos).

Quizás lo anterior explicaría el “estado de alarma digital” reinante, que siembra un terreno fértil para la nueva moral 2.0 y el temor a Internet.

Al contrario de lo que el ciudadano medio pudiera pensar, debido principalmente a las masivas detenciones de usuarios P2P que se han producido en los últimos años, en España el único negocio relacionado con la pornografía infantil se vende en forma de productos para la protección parental.

Y así,  mientras los abusos sexuales infantiles en España se están produciendo en el entorno cercano del niño, en el más absoluto silencio, lejos de Internet y sin generar ningún tipo de evidencia digital en forma de pornografía infantil,   nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado Digital reciben medallas de UNICEF por acabar con la vida de muchas personas que no han tocado a ningún menor con ánimo libidinoso, mientras los archivos digitales que motivaron esas detenciones siguen ahora mismo en el mismo sitio, en la misma red P2P.

Un mudo en el país de los ciegos.

Fuente del estudio español: Abusos sexuales a menores: Estado de la cuestión a nivel nacional e internacional (López 1995). María Lameiras Fernández,  María Victoria Carrera Fernández,  José María Failde Garrido.

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3 comments

  1. No comment. Lo que leo cada vez que escribes me recuerda al cuento del rey loco. Tú, yo y mucha gente se da cuenta de esto, pero como lo planteas sin que te llamen loco?. Efectivamente, si se mira en p2p los archivos siguen ahí, y algunos con una antiguedad superior a los diez años, la mayoría de esos archivos se han realizado en paises extranjeros, donde hay bastante impunidad al respecto. No obstante como bien dices hay que diferenciar en las palabras que no significan lo mismo. Por otra parte quién realmente
    mueve ese tipo de material, se mueven por otros caminos (proyecto tor), y servidores privados. Cuantas vidas rotas por delitos no cometidos.
    Un saludo.
    Francisco.

  2. En 1998 se celebró en Valencia, un Seminario Europeo para la prevención de los abusos sexuales a menores, “Rompiendo Silencios”, y en las conclusiones finales se hizo referencia al incremento detectado en los casos de abuso sexual infantil:
    En España el abuso sexual infantil tiene una incidencia del 23% en el caso de las niñas y un 15% en el caso de los niños menores de 17 años, de los cuales el 60% no recibe ninguna ayuda. (Estudio publicado por el Dr. Félix López el año 1994).
    En la Fundación Vicki Bernadet (anteriormente llamada FADA), y año tras año, constatamos como estas estadísticas se mantienen y aunque ya no es un tema tan tabú como antes, el porcentaje no disminuye, tal y como podéis ver en las memorias anuales de la entidad en http://www.fbernadet.org . Eso demuestra el largo camino que nos queda por hacer todavía, y la necesidad de aunar fuerzas entre todos ya que afecta a 2 de cada 10 personas en nuestra sociedad.
    Gracias por hablar de ello, plataformas de difusión como esta son esenciales para la sensibilización de la población, la mejor arma en la prevención de los abusos sexuales infantiles.

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