Para hacer justicia

Un texto que me ha remitido otro detenido P2P:

Para hacer Justicia, es imprescindible profundizar en la especificidad de los hechos y aportar las evidencias concretas que han de avalar toda condena. “sensu contrario” , el fulgor estereotípico de la “navaja de Ockham” (enfoque simplificador de toda conducta) en cualquier estado judicial es poco menos que un infalible detector de la arbitrariedad, esto es: la doctrina de la responsabilidad objetiva. Pongamos por ejemplo el “caso Contador”. La detección de una sustancia prohibida en el organismo de un deportista equivale a la del maligno, en los perseguidos por brujería , a la de la ideología perversa ora en los contrarrevolucionarios, ora en los comunistas, o al fruto de la relación pecaminosa en el cuerpo de mujeres que deben ser lapidadas incluso si han sido violadas, y en fin, al pasivo usuario de Internet que con argumentos de p2p también deben ser ajusticiados.

Éste es el silogismo: en el cuerpo (ordenador) de Contador (imputado) , había clenbuterol (archivos presuntamente delictivos), ergo Contador (imputado), es culpable. Toda institución que quiere que se sienta su poder rodea sus procedimientos de la máxima parafernalia, el TAS (cierta Justicia), acaba de demostrar que en el fondo le resulta irrelevante la causa de la presencia de 50 picogramos (cuatro miniarchivos con presuntas jóvenes aniñadas prostitutas) en el organismo (ordenador, casa, oficina etc.) de nuestro campeón. ¿ Porqué estaba esa sustancia en proporciones infinitesimales ? Pues simplemente porque había entrado sin que el interesado lo impidiera (cómo impedir el imposible de la transmisión de datos por p2p). Y a partir de ésta premisa, al instructor le da igual que procediera de un acto deliberado de dopaje o no. Y rizando el rizo: ¿Qué pensaríamos si Contador invitara a un grupo de jóvenes deportistas de ciclismo (alevines, infantiles) a una comida informal de hamburguesas y éstas estuvieran contaminadas?… Sería condenado por envenenamiento (corrupción de menores) ?.

Contador ha sido condenado por no hacer nada, por pasividad, que el tribunal califica como negligencia (dolo), consistente en no haber evitado el ingreso de la sustancia en el cuerpo (la transmisión de datos por el sistema p2p). ¿Cómo podía haberlo hecho? ¿Acaso analizando todos los alimentos (todo tipo de descargas) que ingería todos los días? La sentencia del TAS, aplica al deportista (acusado) la misma sanción máxima que le habría correspondido si se le hubiera cogido “in fragantti” en plena autotransfusión de sangre contaminada (receptor de archivos igualando al que prostituye a menores y hace esos archivos). El complejo de nuestros legisladores y su hipocresía para luchar contra la prostitución infantil, enfangados en grandes acuerdos internacionales se convierte en el axioma que lo justifica todo. Como la amenaza de la herejía, la secularización de los creyentes o el riesgo de la infiltración comunista, a grandes males, malos remedios. La utilización de instrumentos de detección de todo tipo , combinada con la doctrina de la “responsabilidad objetiva” que no establece un umbral mínimo para lo que debe considerarse doping (p2p), deja inerte a todo deportista (internauta) ante cualquier maniobra contra él.

En resumen y contrariando al franciscano Guillermo de Ockham (principio de parsimonia) , cuando caben varias explicaciones a un hecho, lo correcto no es optar por el más simple. Javier.

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