¿Cómo empezó toda esta pesadilla?

En octubre de 2006 me encontraba de viaje con mi novia en Egipto.   Un viaje a nuestro alcance que llevábamos planificando varios meses.  Un estupendo crucero por el Nilo, recorriendo las principales atracciones del país, hasta llegar a las pirámides.   El día que me encontraba visitando el Valle de los Reyes donde se encontraba la tumba de Tutankamon, recuerdo que le hice un comentario a mi novia sobre la duda que me planteaba la veracidad de los jeroglíficos existentes en las paredes de algunas tumbas del Valle de los Reyes. La viveza de los colores,  me negaba la evidencia contrastada científicamente de estar presenciando una obra realizada dos mil años antes de Cristo.Una vez en el Cairo,  era martes 31 de Octubre de 2006, el día que visitamos por la mañana las Pirámides en Giza. Después de almorzar nos fuimos a Sakkara a visitar la pirámide escalonada, la construcción de piedra más antigua encontrada hasta este momento.  En medio de aquél impregnánte y mágico paisaje, recibí la llamada de mi padre informándome que la policía nacional había requisado mis ordenadores.Mi padre, una persona mayor, nacida en 1936,  viudo, enfermo de esquizofrenia controlada, diagnosticada cuando tenía 35 años, que convive conmigo y con mi hermano.  Mientras hablaba con él, intentaba transmitirle serenidad y quitarle hierro al asunto. “Seguro que es un error!”, “eso debe ser algo de hacienda”, “tranquilo!, el lunes cuando esté por ahí lo solucionaré”.Inmediatamente después de terminar de hablar con mi padre,  me puse en contacto con un compañero de mi trabajo para pedirle que se informara de lo que había pasado a través de mi hermano.  En la actualidad, trabajo como programador informático en una Empresa. La informática ha sido siempre mi pasión, pero desde hace algunos años,  decidí que tengo que bajarme de la carrera imparable que supone estar al día con la informática. Comencé a estudiar en la universidad la carrera, aún más frenética si cabe, de Maestro, que finalicé en el 2005, antes de todo este escabroso asunto.Como les estaba contando, me quedaban cinco largos días para llegar a casa.  Mi compañero de trabajo ese mismo día me llamó y me informó que la denuncia había sido por “PORNOGRAFÍA INFANTIL Y PROSTITUCIÓN DE MENORES”. A miles de kilómetros de mi casa, me quedé helado, desencajado,  y todos los desagradables adjetivos que puedan imaginar. En casa, como buen informático,  tenía dos ordenadores de sobremesa, un portátil, un disco duro externo usb,  cds, dvds, etc. Uno de mis ordenadores siempre estaba permanentemente encendido, ya que tengo IP fija y tenía configurada una radio musical con el Shoutcast. Entre las teorías que formulamos mi compañero de trabajo y yo, estaba la certeza de que era un error,  barajando la posibilidad de que alguien se hubiera metido en mi ordenador (algún hacker, etc.)En la citación que dejó la policía, me citaron para el lunes me presentara en la comisaría.Cuando colgué el teléfono, no sabía si contárselo a mi novia o guardarlo en secreto. No me costó mucho decidirme, ya que era imposible aguantar cinco días en Egipto con esta loza encima.  Decidí compartir el problema con mi novia, y con una pareja que conocimos en el viaje. La verdad que resultaron ser de gran ayuda.  En los días restantes, afianzado en mi firme creencia de que yo no tenía nada que ver con esos asuntos,  pude subsistir durante los eternos días que me faltaban antes de regresar a casa.

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