El principio de Hanlon dice: “Nunca le atribuya a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez”. Empiezo a dudar que en España exista tanta estupidez.
Según esta noticia publicada en un popular medio español:
Internet “ha contribuido a desarrollar exponencialmente estos delitos“, señala José Miguel de la Rosa, fiscal de menores del Tribunal Supremo, que afirma que cada día se crean 500 páginas de pornografía infantil en la Red.
Pero quizás lo que el Sr. Miguel de la Rosa no distingue es que la inmensa mayoría de los detenidos bajo la bandera de la protección de la indemnidad de la infancia en España no han visitado ninguna página web de pornografía infantil.
“La simplicidad de las descargas, sus costes muy bajos, la calidad visual de los archivos y el anonimato que permite Internet han contribuido para mal”, explican fuentes policiales, que advierten que el auge de los programas de intercambio P2P ayudan a que se cree una comunidad pedófila internacional.
¿Comunidad pedófila internacional en la red P2P? Me parece muy peregrina o manipulativa, esta forma de razonamiento. La red P2P es como andar por la calle ¿Acaso a un creador de este lamentable material pudiera tener interés en que sus imágenes llegaran a un lugar público como las redes P2P? ¿No estarán picando nuestros agentes en el señuelo de la pornografía infantil? ¿Quién introduce estos archivos en las redes P2P? ¿Con qué interés?
El caso de Vicente refleja un preocupante escenario: el fortísimo incremento de los casos de pedofilia en España. Las cifras se disparan. En 2008 se detectaron y persiguieron 1.131 delitos, un 1.246% más que hace cinco años. Los detenidos ese año fueron 649, un 30% más que el anterior. En lo que llevamos de 2009 ya van otros 139 arrestos.
O nuestros periodistas no saben distinguir los distintos “escenarios” de Internet (web, mail, chat, p2p,…) o estamos ante un “escenario”, desde mi punto de vista, creado interesada y artificialmente. Si quitáramos la cifra de detenidos en los últimos años en las operaciones policiales sobre las redes P2P, vendidas mediáticamente como “desarticulación de una red de pederastas”, estaríamos ante un insignificante escenario ¿A quiénes beneficia el actual “escenario”?
Así en esta otra noticia del mismo medio de comunicación “Pederastia, el peor virus“, son incluso capaces de ofrecernos un diccionario de conceptos, al que llaman “Vocabulario Básico”, que luego no utilizan, bien por ignorancia, bien por maldad. Así sin cortarse un pelo, escriben lo siguiente:
Del millar de pederastas que fueron detenidos entre 2007 y 2005, sólo una treintena acabaron en la cárcel.
Señores “periodistas”, la inmensa mayoría (99%) de los detenidos en España por difusión de pornografía infantil en internet son usuario del eMule. Una red que está siendo atropellada oficialmente. Los detenidos NO son pederastas. No son internautas que suben fotos a páginas web de esta lamentable temática. No son personas que intercambien archivos en un foro o sala de chat.
En este mismo medio de comunicación existe una doble moral. Pese a que un desnudo no puede ser considerado pornografía infantil, según en qué contexto, podría suponer un atentado a la indemnidad de la infancia protegida en el artículo 189; el mismo delito que se persigue a los internautas de las redes P2P. Si estas fotos fueran encontradas a un usuario del eMule aparecerían titulares como: “Niña de 10 años quiere que quiten su foto desnuda de Internet“ o “niñas entre orina y esperma“?
El artículo 189 que regula este tipo de delitos y que está afectando – yo afirmo que por un aparatoso error de interpretación técnica y judicial - a los usuarios de las redes P2P, se fundamentan en el 189.1.b (DIFUSIÓN CON INTENCIÓN) y 189.2 (TENENCIA PARA SU USO PROPIO). El bien jurídico que se protege con estos artículos es la protección de la indemnidad de la infancia en abstracto.
Pero existe una realidad a la que parece que nadie quiere hacer caso: El índice de tropiezos accidentales con pornografía infantil en las redes P2P es abrumador.
Son varias las sentencias existentes que han condenado a internautas usuarios de las redes P2P a 4 años de cárcel pese a no haberle sido hallado ningún archivo en el registro domiciliario posterior. Una evidente caza de brujas, cuyo principal objetivo parece más intimidar a los usuarios de las redes P2P, que proteger a la infancia.
Más frecuentes parecen los casos en los que en base a imágenes bajo la franja de edad de la incertidumbre que la juventud presenta, y mediante la simple catalogación visual sin identificación de los supuestos menores, se condena a los internautas a duras penas.
¿Cuál es su opinión?
a) ¿Es la pornografía infantil en las redes P2P un señuelo para despistar la atención de nuestros agentes?
b) ¿Está siendo instrumentalizada la lucha contra la pornografía infantil para demonizar las redes P2P?
c) Estás paranoico
Mayo 25, 2009 a las 1:14 pm |
Soy usuario del eMule desde sus comienzos. Y ántes que éste usé WinMX, Napster,…
En todos estos años, que yo diría que van para 10 NUNCA me tropecé con un archivo de este tipo. Sin embargo, en los ÚLTIMOS 6 MESES
Cuando en un estado que se dice de derecho un ciudadano medio teme más a la policía que a los delincuentes es que algo no está funcionando nada bien.
Mayo 25, 2009 a las 1:20 pm |
Soy usuario del eMule desde sus comienzos. Y ántes que éste usé WinMX, Napster,…
En todos estos años, que yo diría que van para 10 NUNCA me tropecé con un archivo de este tipo. Sin embargo, en los ÚLTIMOS 6 MESES ME HE TROPEZADO CON 3.
Algo está pasando en las redes edonkey. Y no sé el qué. Buscando buscando, he dado con tu blog, los modos de actuación de la policía en estos casos y, puedo decir, que mi opinión es, sin duda, la c)
Por supuesto, he borrado y vuelto a borrar mis discos duros y hasta me he desinstalado el emule, no sea que, sin aún saberlo, ya forme parte de la próxima red internacional de criminales que va a ser desmantelada pero, por lo que cuentas, parece que da igual. Pensar que esto puede ser motivo suficiente para la violación legal de mi hogar y de mi intimidad me produce escalofríos.
Cuando en un estado que se dice de derecho un ciudadano medio teme más a la policía que a los delincuentes es que algo no está funcionando nada bien.